Celaya, Gto., a 28 de junio del 2025.- La madrugada del 28 de junio de 1969, una redada policial en el bar Stonewall Inn, ubicado en Greenwich Village, Nueva York, desencadenó una serie de protestas que dieron origen al movimiento moderno por los derechos de la comunidad LGBTQ+. Conocidos como los disturbios de Stonewall, estos hechos representaron un punto de inflexión en la lucha por la igualdad y el reconocimiento de los derechos civiles de personas lesbianas, gays, bisexuales, trans y otras identidades diversas.
Durante esa época, los actos homosexuales eran considerados delitos en la mayoría de los estados de Estados Unidos, y los espacios seguros para la comunidad LGBTQ+ eran escasos. El Stonewall Inn funcionaba como un refugio informal, aunque operaba bajo constante vigilancia y acoso por parte de las autoridades. La redada de aquella noche, lejos de ser una más, provocó una respuesta espontánea de resistencia por parte de los asistentes, que incluyó manifestaciones, enfrentamientos y jornadas consecutivas de protesta.
Diversos testimonios históricos señalan la participación destacada de personas trans, drag queens y jóvenes sin hogar, muchos de ellos pertenecientes a comunidades racializadas. Figuras como Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, activistas trans y defensoras de los derechos humanos, jugaron un papel clave en la organización y visibilidad del movimiento que surgió tras los disturbios.
Como consecuencia directa de los sucesos de Stonewall, se fundaron organizaciones como el Frente de Liberación Gay (Gay Liberation Front) y las Revolucionarias de Acción Trans Travesti en las Calles (Street Transvestite Action Revolutionaries – STAR), esta última impulsada por Johnson y Rivera. Estos grupos impulsaron una agenda política enfocada en la defensa de los derechos civiles, el acceso a la salud y la erradicación de la discriminación por orientación sexual e identidad de género.
Un año después, el 28 de junio de 1970, se realizó en Nueva York la primera marcha del Orgullo Gay, conmemorando el aniversario de los disturbios. Este acto se replicó en otras ciudades como Los Ángeles, Chicago y San Francisco, dando inicio a las celebraciones anuales del Mes del Orgullo en diferentes partes del mundo.
Aunque no fue el primer acto de resistencia de la comunidad LGBTQ+, Stonewall se convirtió en el símbolo más poderoso del hartazgo colectivo frente a la marginación histórica. Desde entonces, la movilización social ha dado lugar a importantes avances, como la despenalización de la homosexualidad, la creación de leyes antidiscriminatorias, el reconocimiento del matrimonio igualitario y el fortalecimiento de los derechos de las personas trans.
En 2016, el presidente Barack Obama declaró el Stonewall Inn y sus alrededores como monumento nacional, reconociendo su importancia histórica para la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
A más de cinco décadas de distancia, los disturbios de Stonewall siguen siendo un referente esencial para comprender el origen del movimiento LGBTQ+ moderno, su evolución y los retos que aún persisten en materia de equidad y justicia para la diversidad sexual y de género.


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