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Mina “El Guamúchil” vuelve a ser clausurada por operar sin autorización ambiental

La Profepa reimpuso la clausura temporal en la mina “El Guamúchil” en Peñamiller, Querétaro, tras constatar la falta de autorización ambiental y riesgos a la salud de los trabajadores.

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Peñamiller, Qro., a 18 de octubre del 2025.- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) aplicó nuevamente una clausura total temporal en la mina de mercurio conocida como “El Guamúchil” o “La Adriana”, ubicada en La Plazuela, municipio de Peñamiller, dentro de la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, en Querétaro.

La medida se derivó de una inspección realizada para atender denuncias ciudadanas y verificar el cumplimiento de la clausura ordenada desde octubre de 2022 y la medida correctiva de diciembre de 2024, que exigía exhibir la autorización de impacto ambiental otorgada por la Semarnat.

El pasado 15 de octubre de 2025, la Profepa constató que la mina aún operaba sin la autorización ambiental correspondiente y que las actividades de extracción y beneficio de mercurio continuaban, a pesar de la clausura vigente. En el lugar se encontraban trece trabajadores sin equipo de protección personal, exponiéndose a graves riesgos de salud debido a la toxicidad del mercurio.

Ante estas irregularidades, la Profepa repuso los sellos de clausura total temporal y dio inicio a un nuevo procedimiento administrativo, reforzando sus acciones de inspección y vigilancia para garantizar el cumplimiento de la legislación ambiental y proteger tanto el medio ambiente como la salud humana frente a la explotación de minerales contaminantes como el mercurio y sus compuestos.

Mercurio y riesgos para la salud

El mercurio está regulado internacionalmente por el Convenio de Minamata, cuyo objetivo es limitar las emisiones y liberaciones de este material por su alta toxicidad. Incluso en exposiciones bajas, puede afectar las funciones cerebrales, la coordinación motriz y la memoria.

Durante actividades laborales, la exposición a mercurio puede generar daños en mucosas, pulmones, provocar náuseas, vómitos, diarrea, problemas cardiovasculares, erupciones cutáneas, irritación ocular, así como afectar los sentidos de vista y oído, la coordinación, el aprendizaje y el sistema inmune, pudiendo derivar en parálisis o muerte en casos extremos.

La Profepa continúa fortaleciendo sus operativos en minas y zonas de riesgo ambiental, con el fin de proteger a la población y prevenir impactos severos por la explotación de minerales peligrosos.

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