Ciudad de México, a 28 de octubre del 2025.- El huracán Melissa se convirtió en uno de los fenómenos más intensos registrados en el Caribe en los últimos años, alcanzando la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson con vientos sostenidos de hasta 295 kilómetros por hora, según reportes del Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos.
El sistema se formó el 21 de octubre de 2025 al sur del mar Caribe y sorprendió a los meteorólogos por su rápida intensificación, pasando de tormenta tropical a huracán mayor en pocas horas. Expertos atribuyen este comportamiento al calentamiento del océano y a condiciones atmosféricas favorables que potenciaron su desarrollo.
Trayectoria y zonas afectadas
La trayectoria de Melissa atravesó el sur del Caribe con dirección a Jamaica, donde tocó tierra como un huracán categoría 5, causando daños severos en infraestructura, cortes de energía y afectaciones generalizadas. Autoridades locales informaron que más de 1.5 millones de personas se vieron impactadas directamente por el paso del ciclón.
Posteriormente, el sistema continuó su desplazamiento hacia Cuba, Haití y República Dominicana, dejando a su paso lluvias torrenciales, marejadas y deslaves. Las autoridades emitieron alertas de evacuación y pidieron a la población mantenerse informada ante posibles desbordamientos de ríos y afectaciones en zonas costeras.
Impactos humanos y materiales
De acuerdo con medios internacionales, al menos tres personas perdieron la vida en Jamaica durante el paso de Melissa. Además, se reportaron daños en carreteras, viviendas y sistemas de comunicación. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la situación representa un riesgo sanitario, debido a la interrupción de servicios médicos y al aumento de enfermedades relacionadas con inundaciones.
En materia económica, se estima que las pérdidas podrían superar los 19 mil millones de dólares, considerando la destrucción de infraestructura, viviendas y cultivos en los territorios afectados.
Condiciones que agravaron su intensidad
Especialistas señalan que las altas temperaturas del mar Caribe, superiores al promedio histórico, fueron un factor determinante en la potencia del huracán. Además, su desplazamiento lento intensificó los efectos de las lluvias y vientos, prolongando la exposición de las comunidades al impacto directo del fenómeno.
Melissa es considerada parte de una nueva generación de “supertormentas”, producto del cambio climático y el aumento constante de la temperatura global, lo que favorece la formación de ciclones más destructivos y difíciles de predecir.
Recomendaciones y respuesta internacional
Las autoridades regionales exhortaron a la población a seguir las indicaciones de protección civil, mantenerse alejadas de zonas costeras y asegurar el abastecimiento de víveres y medicinas. Por su parte, organismos internacionales preparan planes de emergencia y ayuda humanitaria para asistir a los países más afectados.
El huracán Melissa deja una clara advertencia sobre la vulnerabilidad de la región caribeña ante fenómenos extremos. En medio de la temporada ciclónica, los expertos insisten en fortalecer la prevención, la infraestructura y la cooperación internacional para mitigar los impactos de futuras tormentas.


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