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Misterio y leyenda en Dolores Hidalgo: la tumba de La Llorona

En Dolores Hidalgo, la tumba de La Llorona en la Hacienda Siete Reales remite al relato local que asegura que la mujer ahogó a sus hijos en el río Laja. La historia es parte del folclore regional y carece de confirmación documental.

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Dolores Hidalgo, Gto., a 30 de octubre del 2025.- En Dolores Hidalgo, Guanajuato, persiste una versión local del mito de La Llorona que vincula el fantasma con una tumba concreta: la ubicada en la Hacienda Siete Reales, a un costado de la carretera que comunica Guanajuato con Dolores Hidalgo. Esta cripta se ha convertido en punto de referencia del folclore regional y en motivo de atención turística y periodística.

La tradición oral de la zona sostiene que la mujer conocida como La Llorona ahogó a sus hijos en el río Laja, cercano a la Hacienda Siete Reales, y que sus lamentos comenzaron a escucharse en los caminos y sembradíos de los alrededores. A partir de esos relatos, los pobladores levantaron un monumento —con una cruz visible en el sitio— que simbólicamente marca el lugar asociado al suceso.

Los habitantes relatan episodios de extrañas —y escalofriantes— manifestaciones: gemidos nocturnos, presencias que inquietan y sucesos no explicados. Algunas versiones mencionan que la estructura presenta una fecha tallada (septiembre de 1913) y que, en distintas ocasiones, la cruz fue dañada por tormentas o vandalismo, lo que reforzó el aura de misterio alrededor del sitio.

Desde el punto de vista histórico y documental, no existen registros concluyentes que acrediten la identidad de la mujer enterrada ni que confirmen de manera fehaciente los hechos relatados por la tradición. Por lo tanto, la tumba de La Llorona en Dolores Hidalgo funciona más como un símbolo del imaginario popular que como una evidencia histórica verificable. Pese a ello, la combinación de tradición oral, referencias culturales y testigos locales ha consolidado el lugar como un referente del folclore guanajuatense.

La narrativa que une un acto trágico (el ahogo de los niños en el río Laja) con un monumento funerario ilustra cómo las comunidades transforman el miedo y la memoria colectiva en lugares físicos. Así, el sitio atrae tanto a visitantes interesados en el patrimonio cultural como a quienes buscan experiencias relacionadas con lo paranormal.

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