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Intereses políticos y control del agua tensan el futuro del Acueducto Solís

El Acueducto Solís-León genera tensiones entre autoridades, productores y actores políticos. La gobernadora Libia García y la presidenta Claudia Sheinbaum respaldan el proyecto, mientras grupos agrícolas y comunitarios mantienen su rechazo.

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Guanajuato, Gto.,a. 30 de noviembre del 2025.- El Acueducto Solís-León se ha posicionado como uno de los proyectos hídricos más relevantes para el Bajío, al plantearse como una estrategia para fortalecer el abastecimiento de agua en municipios del corredor industrial de Guanajuato. La propuesta contempla trasladar agua desde la Presa Solís hacia zonas urbanas, acompañada de la tecnificación del Distrito de Riego 011, con el objetivo de liberar caudales para uso doméstico sin afectar la producción agrícola, según autoridades estatales y federales.

El Gobierno de Guanajuato ha señalado que la obra busca responder al creciente déficit hídrico, reducir la presión sobre acuíferos sobreexplotados y garantizar suministro para ciudades como Celaya, Salamanca, Irapuato y León. Sin embargo, la falta de acceso público a los estudios técnicos y la duda sobre la disponibilidad real del recurso han detonado inconformidades entre distintos sectores.

Postura del Gobierno de Guanajuato

La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo ha defendido que el Acueducto Solís es un proyecto estratégico para atender el rezago en el suministro de agua potable. Ha reiterado que “el agua no se va a quitar a nadie” y que la tecnificación del riego permitirá recuperar volúmenes sin afectar al campo. También anunció la creación de un portal estatal para transparentar información del proyecto y promover el diálogo con productores y municipios involucrados.

Postura del Gobierno Federal

La presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado respaldo al proyecto al considerarlo prioritario para garantizar seguridad hídrica en la región. La mandataria federal ha subrayado que no se implementará ninguna obra que implique retirar agua a otras entidades y pidió mantener mesas técnicas con productores y comunidades para aclarar dudas sobre los estudios de impacto.

¿Quiénes están en contra del Acueducto Solís-León?

El rechazo proviene de distintos grupos, cada uno con motivaciones específicas.

Control del agua

Entre los opositores se encuentran integrantes de la Familia Sierra, líderes de módulos del Riego 011 y empresarios agrícolas locales. Estos actores expresan preocupación por una posible redistribución del agua que afecte la operación agrícola y el control interno del distrito, uno de los más importantes del país.

Uso político del conflicto

Figuras como Tirado Zúñiga, Vega Malindo, Reyes Carmona y Rodrigo Martínez han asumido el tema como bandera política. Para especialistas, el desacuerdo social ha sido aprovechado para posicionar liderazgos y generar presión en un contexto de competencia electoral.

En este bloque destaca el Padre Pistolas, sacerdote conocido por su activismo comunitario. El religioso ha manifestado abiertamente su rechazo al acueducto, respaldando a productores inconformes y exigiendo transparencia total. Su influencia ha sumado peso social al movimiento opositor.

Beneficio económico y control territorial

Transportistas y operadores vinculados a programas sociales del Bienestar (Morena) también han mostrado resistencia. En estos casos, los señalamientos apuntan a posibles cambios en contratos, rutas de distribución y estructuras territoriales que podrían modificarse con la puesta en marcha del acueducto.

Un proyecto entre la necesidad hídrica y la disputa social

Aunque el Acueducto Solís-León podría representar un avance para la gestión del agua en el Bajío, requiere un proceso transparente, con participación técnica y social que permita despejar dudas sobre su impacto ambiental y agrícola. El desafío para las autoridades será equilibrar la demanda urbana, los intereses del campo y la presión política que rodea a una obra considerada de alta prioridad en la región.

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