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Celaya, corazón del Bajío, celebra su fundación y legado histórico

Celaya, fundada en 1571, es un ícono del Bajío mexicano. Su historia, desde los asentamientos otomíes hasta la influencia vasca y su desarrollo agrícola y cultural, refleja un legado que perdura hasta hoy.

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Celaya, Gto., a 12 de octubre del 2025.- Celaya es una de las ciudades más emblemáticas del Bajío mexicano, con una historia que se remonta al siglo XVI. Su fundación oficial se registró el 1 de enero de 1571, tras la expedición de los permisos correspondientes en octubre de 1570, consolidando la región como un punto estratégico en el comercio hacia las ciudades mineras de Guanajuato, Zacatecas y San Luis Potosí.

Orígenes de Celaya

Antes de la llegada de los españoles, el área estaba habitada por pueblos otomíes, destacando el asentamiento de Nathali, cuyo nombre significa “debajo del mezquite”. La fundación de Celaya respondió a la necesidad de un grupo de ganaderos vascos de establecer una villa que les permitiera protegerse de ataques indígenas y promover la evangelización de la población local.

Con autorización del virrey Martín Enríquez de Almansa, Francisco Sandi gestionó la fundación, respaldado por el alcalde mayor de Guanajuato, Juan Torres de Lagunes. Finalmente, el 12 de octubre de 1570 se expidió la cédula de fundación, y el 1 de enero de 1571 se estableció oficialmente la Villa de Nuestra Señora de la Concepción de Zalaya. Las primeras 27 familias recibieron tierras y se conformó el primer ayuntamiento, con Domingo Silva y Juan Freyre como alcaldes.

Crecimiento económico y cultural

La ubicación de Celaya, entre los ríos Apaseo y San Miguel, favoreció la agricultura, destacando el cultivo de maíz, trigo, chile, vid y maguey. Estos productos abastecían a las ciudades mineras y consolidaron a Celaya como un centro comercial y agrícola de la región. Además, la construcción del convento de San Francisco y las Casas Reales marcaron el desarrollo urbano y religioso de la villa.

Legado histórico

El nombre “Zalaya”, de origen vasco, significa “tierra plana” y refleja la geografía local. A lo largo de los siglos, Celaya ha mantenido su relevancia histórica, cultural y económica, siendo conocida como “La Puerta de Oro del Bajío” por su actividad industrial, agrícola y comercial. La ciudad también es cuna de Francisco Eduardo Tresguerras, arquitecto neoclásico que dejó importantes monumentos, como el Templo del Carmen y el Obelisco.

La fundación de Celaya sentó las bases para un desarrollo constante en el Bajío, convirtiéndose en un referente histórico y cultural. Cada año, la ciudad conmemora su creación, recordando su rica herencia y su papel clave en la evolución de México.

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