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“Domingo Negro” en Celaya: a 26 años, la tragedia que marcó a una ciudad

El 26 de septiembre de 1999, una serie de explosiones por almacenamiento clandestino de pólvora sacudió la Central de Abastos de Celaya. Hoy, a 26 años del llamado “Domingo Negro”, las heridas siguen abiertas y las familias piden justicia y memoria.

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Celaya, Gto., a 26 de septiembre del 2025.- El 26 de septiembre de 1999 quedó marcado en la memoria colectiva de Celaya como el “Domingo Negro”, una jornada de dolor y devastación provocada por una serie de explosiones en la zona de la Central de Abastos.

Las detonaciones, originadas por el almacenamiento clandestino de pólvora y material pirotécnico, dejaron un saldo oficial de 72 personas fallecidas y más de 350 lesionadas, además de severos daños materiales en los alrededores.

La tragedia

Las primeras explosiones ocurrieron poco antes de las 10:00 de la mañana en una bodega perteneciente a Abarrotera Celaya, ubicada frente a la Central de Autobuses. En cuestión de minutos, la zona se convirtió en un escenario de caos y emergencia: cuerpos de rescate, vecinos y familiares se unieron para buscar sobrevivientes entre los escombros.

Las investigaciones confirmaron que en el lugar se almacenaban grandes cantidades de pólvora sin permisos oficiales, lo que generó una reacción en cadena que destruyó decenas de locales y vehículos.

Responsabilidades y justicia

Las autoridades determinaron la responsabilidad de la propietaria del negocio, quien fue sentenciada a prisión por los hechos. Sin embargo, a lo largo de los años, las familias afectadas han denunciado que la reparación del daño ha sido insuficiente y que muchas indemnizaciones nunca se concretaron.

Organizaciones civiles y sobrevivientes han insistido en que el caso debe mantenerse vivo en la agenda pública para garantizar memoria, justicia y prevención.

Consecuencias y legado

A raíz de la tragedia, el municipio de Celaya prohibió la venta y almacenamiento de pirotecnia en zonas urbanas, implementando mayores controles en materia de protección civil.

No obstante, para las familias que perdieron a sus seres queridos, el paso del tiempo no ha sido suficiente para cerrar las heridas. Cada año, se realizan misas y actos conmemorativos para recordar a las víctimas y exigir que una tragedia así no se repita.

“El Domingo Negro no fue solo una explosión, fue una llamada de atención que aún sigue resonando”, coinciden vecinos que vivieron aquel día.

Hoy, 26 años después, el “Domingo Negro”, sigue siendo un referente de lo que ocurre cuando la negligencia y la falta de regulación se combinan con la indiferencia. La ciudad recuerda con dolor aquel domingo que transformó su historia para siempre.

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