San Miguel de Allende, Gto., a 24 de octubre del 2025.- En San Miguel de Allende, Guanajuato, se conserva una de las leyendas más conocidas de la región: la historia de la Monja Agusanada. Este relato combina fe, misterio y tragedia, y se remonta a la vida de una joven noble que dedicó su fortuna y su vida a la religión.
Josefa Lina de la Canal y Hervás, nacida en 1736, fue la primogénita de Don Manuel de la Canal, dueño de la Casa de la Canal. A los 15 años, tras la muerte de sus padres, heredó una considerable suma de 70,000 pesos. Decidió entonces consagrar su vida a Dios y emplear su herencia en la construcción del Convento de la Purísima Concepción, conocido popularmente como “Las Monjas”, actualmente sede del Centro Cultural El Nigromante.
Guiada por el padre Felipe Neri de Alfaro, Josefa pasó un retiro espiritual en el santuario de Atotonilco para reflexionar sobre su vocación religiosa. Tras ocho días de meditación, ingresó al convento y dedicó su vida al servicio religioso. Cinco años después, falleció a los 33 años y fue sepultada en el mismo convento que ayudó a fundar.
La leyenda que rodea a la Monja Agusanada narra un episodio inusual: días antes de morir, se dice que comenzó a toser gusanos, de los cuales emergieron mariposas. Este suceso ha sido interpretado como un signo de su santidad y ha alimentado numerosas historias populares en la región.
Hoy, el Convento de la Purísima Concepción sigue siendo un punto de interés histórico y cultural en San Miguel de Allende, y la leyenda de la Monja Agusanada mantiene viva la memoria de Josefa, símbolo de fe, sacrificio y misterio.


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