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Modernizar el riego, clave para elevar la productividad agrícola en Guanajuato

La tecnificación hídrica permite optimizar el uso del agua, incrementar la productividad agrícola y fortalecer la sostenibilidad en el campo. En Guanajuato, su adopción es esencial para enfrentar la escasez hídrica y modernizar la actividad rural.

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Guanajuato, Gto., a 29 de noviembre del 2025.- La escasez de agua y la variabilidad climática se han convertido en dos de los mayores desafíos para el sector agroalimentario. En regiones agrícolas como Guanajuato, cerca del 80% del recurso hídrico se utiliza en actividades de riego, por lo que avanzar hacia un uso más eficiente es indispensable para mantener la productividad, la competitividad y la sostenibilidad del campo.

La tecnificación hídrica comprende la incorporación de infraestructura, herramientas y prácticas modernas que permiten optimizar el manejo del agua en la agricultura. Este enfoque incluye sistemas de riego presurizado —como goteo, aspersión y microaspersión—, procesos de automatización del riego mediante sensores y telemetría, nivelación de terrenos, revestimiento de canales, además de estrategias de captación, almacenamiento y manejo agronómico orientadas a reducir el consumo.

Entre los principales beneficios de la tecnificación destaca el ahorro de agua, que puede disminuir entre 30% y 60% el consumo. También evita pérdidas por filtraciones, reduce la evaporación y dirige el líquido directamente a la raíz, lo que contribuye al incremento de la productividad agrícola, con rendimientos que pueden mejorar entre 20% y 50%. A ello se suma una mayor rentabilidad para los productores, ya que disminuye costos de energía y mano de obra, y mejora la eficiencia en el uso de fertilizantes.

Desde una perspectiva ambiental, la tecnificación ayuda a mitigar la sobreexplotación de acuíferos, reduce emisiones al optimizar el uso energético y fortalece la resiliencia ante sequías, permitiendo producir más con menos agua mediante sistemas de riego adaptados a las condiciones del clima y del suelo.

En Guanajuato, donde más del 85% del agua disponible se destina a la agricultura, estas prácticas son esenciales para reforzar la seguridad alimentaria, elevar la competitividad rural y avanzar hacia un campo moderno y sustentable, alineado con los objetivos de la política del Nuevo Comienzo en el Campo.

Entre los retos pendientes se encuentran los altos costos de instalación, la falta de capacitación y la necesidad de financiamiento accesible, así como la resistencia al cambio tecnológico. Por ello, especialistas recomiendan que el gobierno fortalezca los programas de tecnificación, impulse créditos y subsidios, promueva capacitación continua, desarrolle una política integral de gestión hídrica y acelere la transición hacia sistemas inteligentes de riego.

El mensaje central es claro: la tecnificación hídrica del campo no es un lujo, sino una estrategia esencial para proteger los recursos hídricos, garantizar el futuro de la agricultura y mejorar el bienestar de las familias rurales.

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