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Binghamton resiste medidas antimigrantes con apoyo comunitario y acciones de protección a migrantes

Nueva York, EE.UU., a 04 de agosto del 2025.- Binghamton, una comunidad universitaria ubicada al noroeste del estado de Nueva York, se ha convertido en uno de los numerosos focos de resistencia local contra las políticas antimigrantes impulsadas por el gobierno de Donald Trump. Aunque los operativos más mediáticos se concentran en grandes ciudades como Los Ángeles, las acciones del gobierno federal también se extienden a pequeñas localidades, donde se intenta obtener la cooperación de autoridades estatales y municipales para detener a personas sin documentos migratorios.

Recientemente, trascendió que el gobierno federal busca movilizar miles de efectivos de la Guardia Nacional en estados con gobiernos conservadores, como Texas y Florida, para apoyar en la detención de migrantes. Además, se reporta que se está recurriendo a la infraestructura de seguridad pública local, incluyendo cárceles municipales, como parte clave en la estrategia federal de detención y deportación masiva. Según la organización Prison Policy Initiative, muchas de estas prisiones locales son utilizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) debido a la falta de instalaciones propias.

Sin embargo, no todas las comunidades están dispuestas a colaborar. De acuerdo con el Migration Policy Institute, cerca del 60 por ciento de la población en Estados Unidos vive en jurisdicciones que hasta julio de este año no han firmado acuerdos de cooperación con ICE. Incluso en zonas donde sí existen estos convenios, se observa una creciente oposición ciudadana.

Tal es el caso del condado de Broome, donde se encuentra Binghamton. A pesar de que el alguacil conservador Frederick Akshar firmó un acuerdo con ICE en marzo, organizaciones locales como Ciudadanos Preocupados de Binghamton han intensificado sus esfuerzos para defender a las personas migrantes. La coalición, integrada por iglesias, agrupaciones de mujeres y otros colectivos comunitarios, lleva años trabajando por los derechos de las personas encarceladas en el condado, y recientemente ha denunciado un aumento en la población carcelaria, particularmente de personas que hablan español u otros idiomas.

Ante este panorama, la organización ha implementado campañas informativas sobre derechos migratorios y apoyo directo a familias afectadas. Desde entregas de alimentos y transporte escolar hasta la organización de eventos como bodas clandestinas, los residentes de Binghamton buscan proteger a sus vecinos migrantes. «Esto es el nuevo ferrocarril subterráneo», comentó Bill Martin, activista local, haciendo referencia a las redes abolicionistas que en el siglo XIX ayudaron a esclavos a huir del sur de Estados Unidos.

Aunque las condiciones siguen siendo adversas —con un departamento de policía conservador y denuncias de abusos en la cárcel—, las protestas han tenido efecto. Según Martin, la cifra de migrantes detenidos en la cárcel local se ha reducido de alrededor de 100 a menos de 10. Además, en todo el estado de Nueva York, solo cuatro de los 62 condados han firmado acuerdos de colaboración con ICE.

Este fenómeno no se limita a Binghamton. Una red estatal de respuesta rápida continúa creciendo y cabildeando por una legislación que prohíba la colaboración de las fuerzas de seguridad locales con ICE. «Hemos sido abandonados por los tribunales y la clase política», señaló Pablo Alvarado, cofundador de la Red Nacional de Jornaleros. «Solo el pueblo salva al pueblo», enfatizó.

Lo significativo, según activistas, es que el apoyo a la comunidad migrante se está ampliando más allá de los propios migrantes, incluyendo a iglesias, sinagogas, mezquitas, sindicatos, académicos y hasta personas privadas de la libertad. Este respaldo diverso refleja una oposición generalizada en Estados Unidos a las políticas antimigrantes, lo que podría marcar el inicio de un movimiento social más amplio y sostenido.

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