Aseguran 33 biznagas en Hidalgo tras extracción ilegal; tenían hasta 70 años

Autoridades ambientales aseguraron 33 biznagas burras en Hidalgo tras detectar su extracción ilegal. Los ejemplares, de hasta 70 años, fueron trasladados para su recuperación.

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Ciudad de México, a 21 de abril del 2026.- La Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) informó el aseguramiento precautorio de 33 biznagas burras (Echinocactus platyacanthus) en el estado de Hidalgo, tras detectar su extracción ilegal en un predio de la comunidad de Lagunilla, municipio de San Salvador.

De acuerdo con el reporte oficial, el hallazgo fue realizado inicialmente por elementos de Seguridad Pública Municipal, quienes notificaron a las autoridades ambientales. Posteriormente, el 15 de abril, inspectores de la Profepa acudieron al sitio para realizar la inspección correspondiente.

En el lugar, los especialistas confirmaron que los ejemplares habían sido extraídos de raíz, sin que se pudiera identificar al responsable. Además, detectaron que varias de las plantas presentaban daños en sus costillas y espinas, presuntamente para facilitar su manejo y traslado.

Las características físicas de las biznagas aseguradas evidencian su valor ecológico: algunos ejemplares alcanzaban hasta 70 centímetros de altura, 80 centímetros de diámetro y un peso cercano a los 100 kilogramos. En conjunto, el cargamento sumó más de 2,200 kilogramos. Por sus dimensiones, se estima que estas plantas tienen entre 60 y 70 años de antigüedad, lo que refleja su lento crecimiento.

Debido a que no se presentó documentación que acreditara su legal procedencia, conforme a la Ley General de Vida Silvestre, las autoridades procedieron al aseguramiento y traslado de las especies a un parque ecológico en Hidalgo, donde reciben atención especializada, ya que mostraban signos de deshidratación.

La biznaga burra es una especie endémica de México y se encuentra catalogada en la NOM-059-SEMARNAT-2010 en la categoría de peligro de extinción, principalmente por la extracción ilegal y su crecimiento extremadamente lento.

La Profepa indicó que continuará con las investigaciones para ubicar a los responsables, al tiempo que reiteró que la extracción y comercialización de esta especie constituyen delitos ambientales que afectan gravemente a los ecosistemas.

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