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Asesinato de líder limonero revela control de cinco cárteles en Tierra Caliente

El homicidio del líder citrícola Bernardo Bravo revela cómo cinco cárteles mantienen bajo control a productores de limón y aguacate en Apatzingán, Buenavista y Múgica, afectando la economía local y generando un clima de terror en la región.

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Ciudad de México, a 22 de octubre del 2025.- La muerte de Bernardo Bravo, productor y líder de limoneros en Tierra Caliente, expone la compleja red de extorsión y violencia que por más de una década ha afectado a los productores de limón y aguacate en la región.

Bravo fue asesinado de manera similar a su padre, conocido como «Don Berna», quien hace casi diez años fue secuestrado, torturado y asesinado tras negarse a pagar cuotas impuestas por grupos criminales.

Actualmente, cinco cárteles disputan el control de la producción y comercialización de cítricos y aguacate: Los Viagras, Los Templarios, Cártel de Tepalcatepec, CJNG y Cárteles Unidos. Desde 2013, las cuotas a productores han ido en aumento; en el caso del limón, pasaron de 2 a 4 pesos por kilo.

Productores relatan que el sistema de extorsión es doble, ya que pagan tanto a cárteles de alcance regional, como Los Viagras, como a grupos locales que exigen un segundo cobro “por derecho de piso rural”. “Nos cobran por sacar el limón, por venderlo y hasta por cargarlo al camión. Si no pagas, te desaparecen”, comentó un productor a medios locales.

El control del cártel Los Viagras se mantiene en Apatzingán y Buenavista, zonas estratégicas para la producción de cítricos y el tráfico de drogas. Por su parte, Los Templarios, CJNG y Cártel de Tepalcatepec operan en distintos municipios, generando enfrentamientos y consolidando la extorsión como principal mecanismo de control.

En los últimos 12 años, al menos 30 productores, empacadores y líderes limoneros han sido asesinados en la región. Desde 2024, la violencia escaló con homicidios de empresarios que denunciaron el cobro de cuotas, como Rogelio Escobedo Peñaloza y Ramón Paz Salinas, quien murió al detonar un artefacto explosivo.

El homicidio de Bernardo Bravo paralizó temporalmente la actividad en más de 8 mil hectáreas de cultivo, afectando los municipios de Apatzingán, Buenavista y Múgica, y provocando un éxodo de jornaleros hacia Colima y Jalisco.

A pesar del despliegue de más de 500 elementos federales y estatales, así como la instalación de un cuartel militar en febrero pasado, el control criminal persiste y las asociaciones de productores operan de manera clandestina para evitar represalias.

Fuentes locales aseguran que el crimen organizado domina toda la cadena productiva, desde la cosecha hasta el transporte, fijando precios y utilizando los cargamentos como cobertura para el tráfico de drogas y armas.

Hasta ahora, los asesinatos de productores han quedado impunes, y únicamente en el caso más reciente se logró detener a un sospechoso vinculado con la extorsión en la región. Las autoridades reconocen que el control criminal se mantiene, mientras los operativos federales buscan disuadir la violencia en Tierra Caliente.

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