Ciudad de México, a 11 de junio del 2025.- Las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos se tensaron luego de que la Secretaria de Seguridad estadounidense, Kristi Noem, acusara a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, de alentar protestas violentas protagonizadas por migrantes en Los Ángeles, California.
Durante una declaración desde la Oficina Oval, acompañada por el presidente Donald Trump, Noem afirmó:
“Claudia Sheinbaum salió y alentó más protestas en Los Ángeles, y yo la condeno por eso. Ella no debería estar alentando protestas violentas como las que estamos viendo. La gente tiene derecho a protestar pacíficamente, pero la violencia no es aceptable y no va a suceder en Estados Unidos”.
La mandataria mexicana respondió horas más tarde, calificando las declaraciones como un «malentendido» y aseguró que la acusación es “absolutamente falsa”. En su conferencia matutina del lunes 9, Sheinbaum reiteró que condena cualquier acto de violencia, y compartió un extracto de sus declaraciones donde expresamente pidió a los connacionales actuar con responsabilidad y evitar provocaciones.
En su posicionamiento oficial, Sheinbaum indicó:
“La Secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos equivocadamente mencionó que alenté protestas violentas en Los Ángeles. Le informo que es absolutamente falso. No estamos de acuerdo con las acciones violentas como forma de protesta. La quema de patrullas parece más un acto de provocación que de resistencia. Condenamos la violencia venga de donde venga”.
El conflicto surge tras declaraciones de Sheinbaum el pasado 24 de mayo en San Luis Potosí, donde rechazó el impuesto del 5% a las remesas propuesto por Trump. En esa ocasión, convocó a los migrantes a enviar cartas a legisladores estadounidenses para oponerse a la medida, y advirtió que de ser necesario, se movilizarían para defender sus derechos. Sin embargo, la funcionaria estadounidense no especificó si se refería a estos dichos como prueba de su acusación.
La polémica se intensificó cuando el presidente Trump, en un evento con militares en Fort Bragg, Carolina del Norte, afirmó que Los Ángeles estaba siendo “invadida” por un “enemigo extranjero”, refiriéndose a los manifestantes que portaban mayoritariamente banderas de México.
Por su parte, la presidenta Sheinbaum reiteró su respaldo a los migrantes y exigió al gobierno estadounidense avanzar hacia una reforma migratoria integral, en lugar de redadas masivas como las que han ocurrido recientemente en California.
“El llamado es a que no es con redadas ni con violencia, sino atendiendo a una reforma migratoria que reconozca el papel de los migrantes en Estados Unidos, sobre todo aquellos que llevan muchos años trabajando”, señaló.
La mandataria enfatizó la necesidad de cooperación regional y desarrollo económico en los países expulsores de migrantes como solución estructural al fenómeno migratorio.
La postura del Gobierno de México también incluyó un exhorto a Estados Unidos para que todos los procedimientos migratorios se realicen con apego al debido proceso y en respeto a la dignidad humana.
Este nuevo desencuentro diplomático ocurre en un momento de alta sensibilidad migratoria y con un proceso electoral en puerta en Estados Unidos, lo que añade tensión al escenario binacional.


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