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Colibríes en riesgo por tráfico ilegal y mitos del “amor” en México

La Profepa advierte sobre la captura y venta ilegal de colibríes para rituales de amor. Estas aves son polinizadoras esenciales, y su protección es clave para los ecosistemas.

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Ciudad de México, a 14 de febrero del 2026.- La captura y el comercio ilegal de colibríes, así como la utilización de estas aves en rituales conocidos como “amarres” para atraer el amor, han provocado que varias especies de la familia Trochilidae sean consideradas en riesgo y estén incluidas en la NOM-059 y en la Convención Internacional sobre el Tráfico de Especies Amenazadas (CITES).

México cuenta con 57 especies de colibríes, de las cuales 13 son endémicas, posicionando al país como el quinto con mayor diversidad de estas aves en América. Su estrecha relación con las plantas de las que se alimentan las hace especialmente vulnerables a cambios en su hábitat, mientras que la extracción ilegal y la destrucción de ecosistemas son las principales causas de la disminución de sus poblaciones.

La práctica de utilizar colibríes para “amarres” implica el sacrificio de ejemplares, a menudo vendidos como amuletos con colibríes disecados, lo que se intensifica cada 14 de febrero, Día de San Valentín. Sin embargo, la creencia de que estas aves “atraen el amor” es completamente falsa. Los colibríes son polinizadores esenciales, fundamentales para la reproducción de plantas y la producción de alimentos.

En este contexto, la Profepa hace un llamado a la ciudadanía para que valore a los colibríes por su belleza y su función ecológica, y no por prácticas que ponen en riesgo a sus poblaciones. Un colibrí vivo contribuye a la reproducción de frutos y semillas, mientras que uno muerto no proporciona ningún beneficio.

Marco legal

La Ley General de Vida Silvestre establece sanciones para la extracción ilegal de ejemplares:

  • Artículo 122, párrafo II: Realizar actividades de aprovechamiento de vida silvestre sin autorización es una infracción.
  • Artículo 127: Las multas pueden ir de 50 a 50,000 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), dependiendo de la gravedad de la infracción.

Estas disposiciones buscan proteger a las especies y asegurar que los colibríes continúen desempeñando su rol vital en los ecosistemas de México.

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