¿Por qué un huracán sube y baja de categoría? El caso de Polo

Los huracanes pueden subir o bajar de categoría debido a cambios en el océano y la atmósfera. Polo es un ejemplo de estas variaciones de intensidad.

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NACIONAL | 23 de septiembre de 2026 | Actualizado: 23 de septiembre de 2026
Los ciclones tropicales pueden intensificarse o perder fuerza en cuestión de horas debido a los cambios en las condiciones del océano y la atmósfera

Ciudad de México.- El huracán Polo ha presentado variaciones en su intensidad mientras se desplaza por el Pacífico mexicano. Estos cambios pueden hacer que un ciclón avance o retroceda dentro de la escala Saffir-Simpson, utilizada para clasificar a los huracanes de acuerdo con la velocidad de sus vientos.

Pero, ¿qué provoca que un huracán cambie de categoría?

La respuesta está en las condiciones que rodean al sistema. Un huracán es una estructura dinámica que permanece en constante evolución, por lo que su intensidad puede modificarse incluso en periodos relativamente cortos.

El agua del mar es clave para su desarrollo

Los océanos cálidos proporcionan parte de la energía que necesitan los ciclones tropicales para desarrollarse. Cuando un sistema encuentra aguas con suficiente calor y humedad, puede aumentar la velocidad de sus vientos y organizar mejor su circulación.

También resulta importante la forma en que se comportan los vientos en diferentes niveles de la atmósfera. Una baja cizalladura vertical favorece que el sistema conserve una estructura organizada y pueda fortalecerse.

Por el contrario, cuando las condiciones son menos favorables, el ciclón puede comenzar a perder intensidad.

¿Qué puede hacer que un huracán se debilite?

El debilitamiento puede estar relacionado con diferentes factores. Entre ellos se encuentran el ingreso de aire seco, un aumento de la cizalladura del viento y modificaciones en la estructura interna del propio huracán.

Los ciclones también pueden experimentar cambios en la pared del ojo, una zona fundamental de su estructura. Estos procesos pueden ocasionar variaciones en la velocidad de los vientos y, por consecuencia, modificaciones en su categoría.

En el caso de Polo, las autoridades meteorológicas han registrado fluctuaciones en su intensidad durante su evolución sobre el Pacífico.

La categoría depende de los vientos

La escala Saffir-Simpson clasifica a los huracanes con base en sus vientos máximos sostenidos.

La categoría 1 comienza a partir de 119 kilómetros por hora, mientras que un sistema alcanza la categoría 5 cuando sus vientos llegan a 252 kilómetros por hora o más.

Por ello, una variación en la velocidad de los vientos puede provocar que un huracán pase de una categoría a otra.

Bajar de categoría no significa que desaparezca el peligro

Un aspecto importante es que la categoría de un huracán no representa todos los riesgos asociados con el fenómeno.

La escala Saffir-Simpson considera únicamente los vientos máximos sostenidos. Otros efectos, como las lluvias intensas, inundaciones, oleaje elevado, marejada ciclónica y corrientes peligrosas, pueden presentarse independientemente de la categoría.

Por esta razón, un huracán que pierde intensidad en términos de viento todavía puede generar condiciones de riesgo.

El comportamiento de Polo muestra cómo la intensidad de un ciclón puede cambiar conforme se modifican las condiciones atmosféricas y oceánicas. Por ello, el seguimiento de los avisos emitidos por las autoridades meteorológicas resulta fundamental durante el desplazamiento de estos sistemas.

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