Profepa refuerza campaña “Los monos no son mascotas” contra el tráfico de primates en México

La Profepa lanzó la campaña “Los monos no son mascotas” para reducir la demanda de primates silvestres y alertar sobre los daños del tráfico ilegal.

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NACIONAL | 27 de agosto de 2026
La campaña busca desalentar la compra y posesión de primates silvestres, especies protegidas que cumplen una función esencial en los ecosistemas y que enfrentan riesgos por el tráfico ilegal

Ciudad de México.- a Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) puso en marcha la campaña “Los monos no son mascotas”, con la que busca generar conciencia sobre los efectos del tráfico ilegal de primates en México y desalentar su compra, extracción, posesión o comercialización.

En México existen tres especies de primates: el mono araña (Ateles geoffroyi), el mono aullador negro (Alouatta pigra) y el mono aullador de manto (Alouatta palliata). Las tres se encuentran catalogadas como especies en peligro de extinción en la NOM-059-SEMARNAT-2010.

Su distribución se concentra principalmente en Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Oaxaca, donde habitan en selvas altas y medianas. Además de formar parte de la biodiversidad nacional, estos animales contribuyen a la dispersión de semillas y al equilibrio de los bosques tropicales.

El tráfico ilegal afecta a los primates

La extracción de ejemplares de su entorno natural genera consecuencias tanto para los animales como para las poblaciones silvestres. De acuerdo con la Profepa, las crías son separadas de sus madres y de sus grupos para incorporarlas a una cadena que incluye acopio, transporte, distribución, comercio y posesión.

Durante estos procesos, los ejemplares pueden enfrentar condiciones de hacinamiento, estrés, hambre, deshidratación y lesiones. La separación temprana de su grupo también afecta su comportamiento natural y dificulta su adaptación al cautiverio.

La legislación mexicana establece restricciones para el aprovechamiento de primates. El artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre señala que ningún ejemplar de estas especies puede ser objeto de aprovechamiento extractivo, ya sea con fines de subsistencia o comerciales.

La comercialización ilegal de estos animales constituye además un delito contemplado en el Código Penal Federal, con sanciones que pueden incluir penas de prisión.

Los primates no son animales de compañía

La Profepa advierte que mantener a un primate en cautiverio no modifica su naturaleza de animal silvestre. Conforme crecen, pueden desarrollar comportamientos propios de su especie que dificultan su manejo y convivencia en un entorno doméstico.

También existen riesgos asociados a las mordeduras y al contacto cercano con estos animales, debido a la posibilidad de transmisión de enfermedades. A ello se suma que los primates necesitan interacción social, estimulación y cuidados especializados que difícilmente pueden proporcionarse en un hogar.

Entre 2019 y 2026, las acciones de inspección y vigilancia de la Profepa derivaron en el aseguramiento de 137 ejemplares, entre ellos 96 monos araña, 24 monos saraguato y 17 monos aulladores.

La campaña busca reducir la demanda

La dependencia señala que el tráfico de fauna silvestre se mantiene mientras exista demanda para adquirir estos animales. Por ello, la campaña busca informar a la población sobre las consecuencias de comprar, regalar o mantener primates como mascotas.

La recomendación es evitar la adquisición de ejemplares silvestres y reportar ante las autoridades cualquier actividad relacionada con su extracción, venta o tráfico ilegal.

La Profepa enfatiza que el lugar de los primates está en su hábitat natural, donde pueden desarrollar sus comportamientos y contribuir al equilibrio de los ecosistemas.

Los monos no son mascotas.

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